Qué ver en Ciudad de México en 3 días: itinerario exprés

Ciudad de México (CDMX) es una metrópoli gigantesca, vibrante y llena de historia. Si vas a hacer una visita exprés de 3 días completos (4 noches), como fue nuestro caso, es fundamental planificar bien la logística si quieres ver el mayor número de cosas.

El Ángel de la Independencia

A continuación te cuento cómo organizamos nuestro itinerario paso a paso, con los detalles prácticos, para que aproveches el tiempo al máximo.

Día 0: llegada y check-in

Llegamos a Ciudad de México un domingo ya por la noche. Tras los trámites del aeropuerto y el traslado, fuimos directamente al hotel a alojarnos, descansar y recargar energías para arrancar con fuerza a la mañana siguiente. Nos alojamos en el Barceló México Reforma, un hotel que recomiendo por su ubicación, seguridad y confort, además de por ser muy bonito. Un acierto, sin ninguna duda

Día 1: Teotihuacán, Basílica de Guadalupe y tacos en El Caifán

Mañana: Pirámides de Teotihuacán

Nos levantamos temprano, desayunamos, y a las 8:20 de la mañana nos recogieron muy cerquita de nuestro hotel.

Teotihuacán + Basílica de Guadalupe es la excursión imprescindible que todo el mundo debe hacer en su primera visita a CDMX.

La primera parte de la mañana se dedica a recorrer el impresionante complejo arqueológico de Teotihuacán, caminando por la Calzada de los Muertos y admirando las Pirámides del Sol y de la Luna

Vista de Teotihuacán desde la Pirámide de la Luna

Tarde: Basílica de Guadalupe

Tras la comida en la zona, la excursión continúa por la tarde visitando la Basílica de Santa María de Guadalupe, uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo.

La Catedral Antigua y la Nueva, una junto a otra

Noche: Monumento a la Revolución y cena en taquería El Caifán

Volvimos de la excursión sobre las 6 de la tarde. Tras darnos una buena ducha y descansar un poquito, salimos a dar un paseo cercano a nuestro hotel. Afortunadamente teníamos casi al lado el Monumento a la Revolución, así que fuimos a conocerlo de cerca.

Monumento a la Revolución, en Ciudad de México
Monumento a la Revolución

Acabamos cenando en la Taquería El Caifán situada junto a la Alameda Central. Es una opción genial y muy auténtica para probar unos buenos tacos al pastor en tu primera noche.

Dado que hacía una noche de julio maravillosa, y aprovechando el ambientazo que había en la calle, nos fuimos a pasear tras la cena hacia la zona del Palacio de Bellas Artes.

Palacio de Bellas Artes

Toda la calle en dirección al Palacio estaba llena de puestecitos, la mayoría de comida. El ambiente era increíble. En ningún momento sentimos sensación de inseguridad caminando por esta zona. Además, la presencia policial era constante.

A la vuelta, acabamos entrando al Barrio Chino antes de volver al hotel. Todo seguía estando animadísimo.

Sin duda, fue un día de lo más aprovechado.

Día 2: Centro Histórico y Lucha Libre

Consejo clave de planificación: En Ciudad de México, la gran mayoría de museos y monumentos del Centro Histórico cierra los lunes. Por eso, no dejes la visita al Centro Histórico para un lunes si quieres visitar por dentro sus edificios más emblemáticos.

Mañana: Centro Histórico y Mercado de la Ciudadela

Nos levantamos y fuimos directamente a desayunar a la Casa de los Azulejos, un palacio del siglo XVIII cubierto de azulejos de Talavera. Os recomiendo encarecidamente ir a desayunar allí: la arquitectura interior es preciosa y sirven un desayuno contundente para cargar pilas.

Con las pilas ya cargadas, recorrimos la peatonal Calle Madero hasta la Plaza de la Constitución (el Zócalo) y visitamos la Catedral Metropolitana.

La Catedral Metropolitana de Ciudad de México
La Catedral Metropolitana

La anécdota en el Zócalo: Tuvimos la curiosa mala suerte de visitar el centro el 21 de julio de 2026, sólo dos días después de que España ganase la final del Mundial de fútbol. Estaban desmontando el escenario gigante instalado en la Plaza, por lo que la zona central estaba acordonada y tuvimos que conformarnos con ver la majestuosidad del Zócalo desde los laterales. Nos dijeron que la Plaza estaría cerrada más de una semana, así que tampoco pudimos dejar la visita para otro día

Al fondo, la pantalla gigante que habían instalado en el Zócalo para el Mundial

Por tanto, tampoco pudimos entrar al Templo Mayor ni al Palacio Nacional, dos lugares que llevábamos apuntados para visitar.

A continuación pusimos rumbo al Palacio de Bellas Artes, un edificio imponente que recuerda a la Ópera de París. Os recomiendo pagar la entrada e ingresar, ya que en su segundo piso alberga frescos monumentales de grandes muralistas mexicanos, como Diego Rivera.

Al salir del Palacio, fuimos justo enfrente, a la cafetería Finca Don Porfirio (situada en la terraza del centro comercial Sears). Es el lugar perfecto para tomar un refresco, descansar las piernas y disfrutar de la mejor panorámica y foto del Palacio de Bellas Artes.

Palacio de Bellas Artes, visto desde la Finca Don Porfirio

Prácticamente al lado del Palacio de Bellas Artes se encuentra el Palacio Postal, así que nos dirigimos hacia allí. Aunque a día de hoy sigue funcionando como oficina de correos, es una auténtica joya arquitectónica por dentro con sus escalinatas de bronce. Su visita es rápida y muy aconsejable.

Como aún nos quedaba tiempo antes de comer, caminamos unos 15 ó 20 minutos hasta el Mercado de la Ciudadela, un espacio de artesanías y recuerdos de todo México.

Comida en «Cervecería de Barrio»

Mi marido y mi hijo se habían fijado la noche antes en un restaurante muy cercano a nuestro hotel (también al lado de la Alameda Central), que tenía una pinta estupenda, así que fuimos a comer a él. Se trata del establecimiento llamado Cervecería de Barrio, un sitio ideal para tomar unas cervezas bien frías o unas «aguas frescas mexicanas» y probar no sólo platos tradicionales de la comida mexicana, sino también, por ejemplo, una buena hamburguesa, si es que prefieres optar por otro tipo de comida.

Tras la comida, y con la barriga llena, fuimos al hotel a descansar un par de horas para reponer fuerzas antes del destino de esa noche (el más divertido, sin ninguna duda, de nuestra visita a la ciudad).

Noche: visita a la Arena México para ver un espectáculo de Lucha Libre

A las 19:30 teníamos cita en la mítica Arena México para ver un show de lucha libre (ya llevábamos las entradas compradas previamente)

Es, sin duda, un imperdible en cualquier viaje a Ciudad de México. Te lo vas a pasar en grande.

Día 3: Xochimilco, Coyoacán, Museo de Antropología y Mariachis en Garibaldi

Mañana: tour a Xochimilco y Coyoacán

Salimos temprano en nuestro tour organizado. La primera parada fue el canal de Xochimilco, donde dimos un maravilloso paseo a bordo de las tradicionales trajineras.

Trajineras en Xochimilco

A continuación, y tras pasar primero por la Universidad, nos llevaron al pintoresco barrio bohemio de Coyoacán, famoso por sus plazas, sus calles empedradas y la Casa Azul de Frida Kahlo.

Fuente de Los Coyotes, en el Barrio de Coyoacán de CDMX
Fuente de Los Coyotes, en el Barrio de Coyoacán

Consejo clave de logística: Para aprovechar este último día completo, busca una excursión de media jornada (unas 5 ó 6 horas) para la mañana. La mayoría de los tours duran todo el día, pero si coges el de media mañana (como hicimos nosotros) te dejará la tarde libre para poder ver el Museo de Antropología.

Tarde: Paseo de la Reforma, Chapultepec y Museo de Antropología

Al terminar la excursión pedimos que nos dejaron en el Paseo de la Reforma, a la altura del Ángel de la Independencia, en lugar de llevarnos hasta nuestro hotel. Desde allí dimos un paseo de unos 30 minutos a lo largo de la avenida hasta adentrarnos en el Bosque de Chapultepec. Contemplamos a lo lejos el Castillo de Chapultepec (no pudimos visitarlo por falta de tiempo) y fuimos directos al Museo Nacional de Antropología.

Bosque de Chapultepec, con el Castillo al fondo, en Ciudad de México
Bosque de Chapultepec, con el Castillo al fondo

Cómo visitar el Museo de Antropología en sólo 2 ó 3 horas: Es un museo gigantesco que requeriría días, si eres un entendido en la materia. Pero como nosotros no lo somos e íbamos con el tiempo justo, fuimos directos a lo que consideramos esencial para un turista que visita Ciudad de México por primera vez: la Sala Mexica (Azteca) —donde está la Piedra del Sol— y la Sala Maya.

Piedra del Sol, en la Sala Azteca del Museo de Antropología de Ciudad de México
Piedra del Sol, en la Sala Azteca del Museo
Sala Maya del Museo de Antropología de Ciudad de México
Sala Maya del Museo

Noche: Plaza Garibaldi y cena en el Salón Tenampa

Volvimos al hotel para darnos una ducha y nos fuimos en Uber a la famosa Plaza Garibaldi. Estuvimos paseando y disfrutando del ambiente nocturno de los mariachis callejeros.

Para cenar, teníamos reserva en el histórico Salón Tenampa (abierto desde 1925), un imperdible para disfrutar de gastronomía mexicana con mariachis en directo.

Mariachis dentro del Salón Tenampa, en Ciudad de México

Tras la cena, cogimos un Uber de vuelta al hotel para descansar, ya que al día siguiente salíamos a las 6:00 AM en vuelo hacia Cancún para continuar nuestro viaje en la Riviera Maya.

Sin duda, habíamos aprovechado al máximo nuestros 3 días en Ciudad de México. Me faltaron muchas cosas que ver y que no pude por falta de tiempo. Pero bueno, es la excusa perfecta para volver otro año a seguir disfrutando de esta vibrante ciudad.

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