Mi experiencia visitando las Pirámides de Teotihuacán. ¿Se puede subir a las Pirámides?
¿Estás pensando ir a Teotihuacán durante tu visita a Ciudad de México y te preguntas si puedes subir a sus famosas Pirámides? Pues la realidad es que puedes subir sólo a una de ellas. A la otra, actualmente es imposible.
Sigue leyendo y sabrás qué se puede hacer y qué no. Te contaremos nuestra experiencia personal, para que todo te resulte más sencillo una vez allí.

Primeras impresiones de Teotihuacán
Visitamos la zona arqueológica de Teotihuacán como parte de una excursión organizada que incluía también la Basílica de Guadalupe. Durante la mañana visitamos Teotihuacán y, por la tarde, la Basílica.

Llegamos a Teotihuacán a media mañana de un día de julio y el sol apretaba fuerte. La zona es enorme y completamente llana: no hay ni una sola sombra. Por eso, es imprescindible ir bien protegido del sol, ya sea con gorra, sombrero o incluso sombrilla.
El calor allí es fuerte, pero ni por asomo se asemeja al sofocante calor que pasarás si visitas Chichén Itzá, en la península de Yucatán. En Teotihuacán hace calor en verano, pero es totalmente llevadero.
También es fundamental que lleves un calzado muy cómodo, ya que vas a andar bastante. El recinto es muy grande

Si os digo la verdad, no creía que este lugar me fuera a gustar tanto. Es impresionante. Fue una experiencia increíble que espero que disfrutes tanto como yo si finalmente vas.
Pasarás un par de horas recorriendo la impresionante Calzada de los Muertos y admirando las colosales Pirámides del Sol y de la Luna, además del resto de edificios del recinto.
Un dato que poca gente sabe es que cuando los aztecas descubrieron esta ciudad en el siglo XIV, ya estaba abandonada y en ruinas. Fueron ellos quienes la bautizaron como Teotihuacán, que en náhuatl significa «el lugar donde los hombres se convierten en dioses». Nadie sabe cuál era su nombre original ni apenas nada sobre la misteriosa civilización que la construyó y la habitó.

Qué ver y recorrer en la zona arqueológica de Teotihuacán
Teotihuacán es de esos lugares que desbordan por completo la idea previa que llevas en la cabeza. Antes de pisar el yacimiento, la imagen mental se reduce casi siempre a dos iconos universales: la majestuosa Pirámide del Sol y la imponente Pirámide de la Luna. Se tiende a pensar en dos monumentos aislados en mitad del paisaje, pero la realidad al cruzar la entrada es muy diferente.

La verdadera sorpresa llega al descubrir que no estás ante un par de pirámides sueltas, sino ante una antigua ciudad grandiosa. Darse cuenta de que las dos grandes pirámides sólo eran el centro ceremonial de una enorme urbe donde habitaron más de 100.000 personas cambia por completo la perspectiva de lo que esperas ver. Quizás por eso fue un lugar que me impactó tanto
La visita se centra en el eje principal del complejo, formado por:
La Calzada de los Muertos
La majestuosa avenida principal de la ciudad

La Pirámide del Sol
El edificio más colosal de Teotihuacán y la tercera pirámide más grande del mundo. Una mole de piedra impresionante

La Pirámide de la Luna
Situada al final de la calzada. Aunque es más baja que la del Sol, visualmente es espectacular porque se levanta sobre un terreno más elevado.

Desde hace unos años, por motivos de conservación y seguridad, ya no está permitido subir a la cima de la Pirámide del Sol. Sin embargo, sí podrás subir al primer nivel de la Pirámide de la Luna. Las vistas desde allí arriba son increíbles.
Palacio de Quetzalpapálotl (o Palacio de las Mariposas Quetzal)
Situado justo al lado de la Plaza de la Luna. Era la residencia palaciega de un personaje de muy alto rango o sacerdote principal de la ciudad. Es uno de los pocos lugares de Teotihuacán donde se conserva el color rojo pigmentado original en la cornisa superior.


Los vendedores ambulantes: qué esperar
Te vas a cruzar con decenas de vendedores locales dentro del recinto. El producto estrella que te intentarán vender es el silbato de jaguar (un silbato de barro que emite un sonido idéntico al rugido de este felino), aunque también encontrarás muchas piezas de artesanía y joyería de plata (o eso dicen).
Los artículos de joyería no son nada baratos de entrada: te pedirán una cantidad desorbitada y luego irán bajando el precio progresivamente cuando vean que no estás interesado. Aquí el regateo es casi obligatorio, muy al estilo de los países árabes. Y, al igual que allí, pueden resultar algo agobiantes: en cuanto noten que miras una artesanía por el rabillo del ojo, se acercarán para intentar vendértela.
Consejo: A la salida del recinto, junto al aparcamiento de autobuses, hay tiendas donde podrás mirar los recuerdos con más calma y sin tanta presión.
La Calzada de los Muertos
Es la arteria principal y el eje vertebral del sitio arqueológico de Teotihuacán. No es un simple camino para ir de un punto a otro: toda la ciudad sagrada se diseñó y construyó a partir de este monumental eje urbano.
Y cuando digo monumental es con razón: la parte que se conserva y se recorre hoy mide unos 2 kilómetros de largo por 40 metros de ancho.
Los mexicas (aztecas), al descubrir este lugar abandonado y ver las enormes plataformas construidas a los lados de la avenida, creyeron que eran tumbas de reyes o gigantes. Por ello la bautizaron como «camino de los muertos». Hoy se sabe que no albergaban tumbas, sino palacios, viviendas de la élite y pequeños templos ceremoniales.

La Pirámide del Sol
Es la estructura más colosal del recinto (sus 65 metros de altura equivalen a un edificio de 20 pisos) y dominaba visualmente todo el paseo.
Según nos contó nuestro guía, hoy vemos la piedra desnuda, pero en su época de esplendor no sólo esta Pirámide, sino absolutamente todo el recinto arqueológico estaba pintado. Las fachadas, los edificios y las plataformas estaban totalmente recubiertos de estuco y teñidos de un color rojo brillante (combinado con murales en tonos amarillos, azules y verdes). Tuvo que ser deslumbrante en su origen. Si Teotihuacán ya es impresionante hoy en día, imagínala completamente revestida con ese rojo intenso.

El nombre de «Pirámide del Sol» también se lo debemos a los mexicas, quienes creían que en Teotihuacán los dioses se habían reunido para dar origen al Quinto Sol (el mundo actual).
La Pirámide de la Luna
La Calzada de los Muertos desemboca directamente en la Pirámide de la Luna. Es el segundo edificio más grande de Teotihuacán. Aunque es algo más baja que la del Sol (mide unos 43 metros de altura), visualmente parecen tener la misma elevación al estar construida sobre un terreno natural más alto. A sus pies se despliega la Plaza de la Luna, un espacio rodeado por 12 altares donde se realizaban ceremonias multitudinarias.
Mientras que a la Pirámide del Sol no está permitido subir en absoluto, en la Pirámide de la Luna sí se puede ascender hasta su primer nivel.

Cómo subir a la Pirámide de la Luna. Mi experiencia

Para llegar a esta plataforma hay solamente algo más de 40 escalones, por lo que de entrada puede parecer una subida sencilla. Sin embargo, la realidad engaña: son peldaños muy altos y empinados y no tan fáciles de subir, sobre todo si sufres de vértigo. De hecho, había gente que subía literalmente «a cuatro patas». No hay barandillas a los lados, tan solo una cuerda en el centro a la que agarrarte si lo necesitas.

Subir me resultó más o menos sencillo, pero al llegar arriba y mirar hacia abajo, me puse nerviosa. Desde esa altura, la bajada impresiona bastante por la fuerte inclinación.
Por un momento me arrepentí de haber subido pensando que me podía caer, y al ver a personas con mucha peor movilidad que la mía me preguntaba cómo se las apañarían para bajar.

Sin embargo, en cuanto empecé a descender agarrada a la cuerda, me di cuenta de que se trataba en gran medida de un efecto óptico. La bajada no era tan peligrosa como parecía desde arriba. Hay que ir despacio porque la altura de los escalones te impide ir deprisa aunque quieras, pero más allá de eso, se baja bastante bien. Yo fui todo el tiempo sujetando la cuerda por pura precaución y seguridad, aunque realmente casi ni me hizo falta.

Te cuento toda esta experiencia para que te animes a subir siempre que no tengas problemas de movilidad. Te aseguro que la recompensa vale la pena: la vista panorámica de la Calzada de los Muertos con la Pirámide del Sol a lo lejos es, sin duda, la mejor postal de Teotihuacán.

Sin duda, contemplar ese paisaje justificó por sí solo la excursión. No dejes de subir si tienes la oportunidad.