Cenamos de maravilla en la Taquería El Caifán de Ciudad de México
Las taquerías El Caifán son de esos locales que aparecen repetidamente en casi todas las guías para comer en el Centro Histórico de Ciudad de México.
Nosotros teníamos una sucursal muy cerca de nuestro alojamiento, el hotel Barceló México Reforma (concretamente la que se ubica junto a la Alameda Central), así que una de las noches decidimos ir a cenar allí (en julio de 2026)

Conviene aclarar que no se trata de una pequeña taquería de barrio única, sino de una cadena con varios locales distribuidos por la ciudad.
La experiencia en Taquerías El Caifán
Desde el primer momento la impresión fue muy buena. En México, el servicio al cliente es excelente en casi todas partes. Dependen mucho de las propinas (de forma similar a Estados Unidos o Canadá) y se molestan mucho en atenderte lo mejor posible. En El Caifán no fue una excepción: nos trataron de maravilla.
El local tenía un aspecto muy limpio, cuidado y moderno.
Sé que entre los propios mexicanos de la ciudad, este tipo de cadenas tienen fama de ser una «turistada» enfocada al extranjero. De hecho, cuando le comentamos a un taxista que habíamos cenado allí, puso la típica cara de desaprobación, como si nos hubiéramos equivocado en la elección de la taquería apropiada.
Pero mi respuesta es clara: somos turistas, ¿qué le vamos a hacer? Como turistas que somos, y salvo que viajes con alguien que viva en la ciudad y conoce de primera mano los mejores lugares, vamos a sitios de turistas.
¿Comida callejera, o taquería/restaurante?
Ciudad de México está lleno por todos sitios de puestos callejeros para comer, y están abarrotados de gente local a todas horas. Debe de ser toda una experiencia comer en ellos. Estoy segura de que la comida debe de ser sabrosa y tremendamente barata, pero en este viaje preferimos no arriesgarnos a comer en ellos.
Y cuando hablo de «arriesgarnos» me refiero a la posibilidad de que acabes con un problema estomacal por la falta de costumbre al agua o la manipulación de alimentos. Y es que cuando viajas con la familia a miles de kilómetros de casa, no te apetece arriesgarte a sufrir la famosa «venganza de Moctezuma» (me hizo mucha gracia la forma en que ellos lo llaman).
No digo que los puestos callejeros no tuvieran la comida mucho más sabrosa, pero a simple vista, para nuestros estándares, no parecían todo lo limpio que deseábamos.


Preferíamos no hacernos los valientes y buscar una taquería que a simple vista nos diera muy buena sensación. El Caifán cumplió de sobra con nuestras expectativas.
Pedimos diferentes de tacos, cada uno de una especialidad distinta, y la verdad es que estaban todos riquísimos.
En definitiva, fue una cena estupenda, muy sabrosa, a buen precio y con la tranquilidad de estar en un sitio cómodo y limpio. Además, el servicio fue excelente.
Nos quedaban muchos días por delante en el país, como para arriesgarnos a tener que quedarnos en el hotel algún día por problemas estomacales. México merecía muchísimo la pena, no podíamos perdernos ni un solo día allí.