Finca Don Porfirio: las mejores vistas del Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México

Apunta bien este lugar, porque es uno de los secretos a voces mejor guardados del Centro Histórico de Ciudad de México. Si quieres tener la mejor vista directa hacia el majestuoso Palacio de Bellas Artes, éste es tu sitio.

Palacio de Bellas Artes, visto desde la Finca Don Porfirio

El Palacio de Bellas Artes es una auténtica maravilla (te recomiendo encarecidamente que no te quedes sólo con el exterior y lo visites también por dentro). Por fuera tiene un aire majestuoso que me recordó muchísimo a la Ópera Garnier de París. Y es que de hecho, su diseño arquitectónico de principios del siglo XX tiene una clarísima inspiración en ella.

Cómo llegar a la Finca Don Porfirio

La Finca Don Porfirio es una cafetería bastante pequeña ubicada dentro de los grandes almacenes Sears, justo enfrente del Palacio. El acceso no tiene pérdida: entras al centro comercial, coges el ascensor hasta la planta 8 y cruzas una zona de tiendas hasta dar con el local.

Cómo es por dentro la Finca Don Porfirio

Como aparece en absolutamente todas las guías de viaje, es un lugar extremadamente popular y siempre hay cola para entrar. Yo me lo imaginaba bastante más grande y con una zona interior cubierta, pero no es así: es básicamente una terraza alargada a modo de balcón. La única zona techada es la barra donde los camareros preparan las bebidas, pero ahí no hay espacio para consumir. Por este motivo, si te toca un día lluvioso o desagradable, la experiencia pierde bastante. Por suerte, nosotros tuvimos un día plenamente soleado con una temperatura espectacular.

El sistema de mesas y la dinámica del local

Al ser un espacio tan reducido, el acceso está controlado y no te dejan pasar hasta que queda un sitio libre. La distribución del balcón consta de:

  • Una barra con taburetes: Pegada a la barandilla, con vistas directas, frontales y despejadas al Palacio de Bellas Artes.
  • Mesas bajas: Situadas justo detrás de los taburetes, donde las vistas son algo peores porque la gente sentada en la barra te tapa gran parte de la panorámica.

A nosotros nos sentaron inicialmente en una de las mesas secundarias. Al tomar nota de la bebida, la camarera nos avisó de que al no pedir nada para comer, hay un tiempo límite de permanencia de unos 45 minutos por mesa para favorecer la rotación (algo comprensible, dada la demanda). Como nosotros en realidad lo que queríamos era ver las magníficas vistas, contestamos que 45 minutos era un tiempo más que suficiente para nosotros.

Lo que no sabía —y me pareció un detallazo brutal— es que conforme se van vaciando los taburetes de la barra, van reubicando a los clientes de las mesas en primera línea, si así lo desean. Yo ya me había hecho a la idea de que nos quedaríamos sin la foto perfecta, así que cuando nos pasaron a los taburetes frontales la alegría fue doble.

Palacio de Bellas Artes, visto desde la Finca Don Porfirio

¿Merece la pena tomar algo en la Finca Don Porfirio?

El local en sí no tiene ninguna decoración especial ni gran misterio, pero las vistas son sencillamente imponentes.

Ver el Palacio de Bellas Artes desde las alturas con el verde de la Alameda Central al lado no tiene precio. Es, con diferencia, el mejor punto de la ciudad para llevarte una postal increíble de recuerdo.

La Alameda Central, vista desde la Finca Don Porfirio
La Alameda Central

A pesar de la espera, puedo confirmar que merece completamente la pena y se gana a pulso el título de parada obligatoria en Ciudad de México


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