¿Es seguro viajar a Ciudad de México? Sí, déjate de prejuicios

Hablemos sin rodeos de la pregunta del millón, ésa que todos tus amigos y familiares te hacen cuando dices que vas a México: ¿Pero no te da miedo la inseguridad?

Es un temor completamente normal. La televisión se encarga de pintar un escenario donde parece que se viaja con un chaleco antibalas. Sin embargo, cuando pisas la capital, te das cuenta de que la realidad del día a día es muy diferente. La Ciudad de México es una metrópoli vibrante y, en sus zonas turísticas, sorprendentemente segura.

Para que prepares tu viaje con total tranquilidad, vamos a profundizar en los miedos más comunes y a darte las herramientas para moverte.

Calle Madero

Los 4 grandes miedos del viajero (y su realidad)

 El miedo a «la violencia del narcotráfico»

La violencia vinculada al crimen organizado en México es un problema real, pero está focalizada en ciertas regiones y estados del país que no son turísticos.

La Ciudad de México es una burbuja gigante. En las zonas por donde se mueve un turista (Centro Histórico, Roma, Condesa, Coyoacán, Polanco), el riesgo de sufrir un altercado violento es extremadamente bajo. 

Los barrios centrales como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo o Coyoacán cuentan con mucho despliegue policial (verás patrullas de policías e incluso militares en casi cada esquina del Centro Histórico o del Paseo de la Reforma). En estas zonas, el ambiente es el de cualquier ciudad, para nada sentirás inseguridad (salvo la que ya esté metida en tu cabeza, eso es inevitable).

Presencia policial en el Centro Histórico

El miedo al «asalto callejero»

El temor a que te quiten la cartera, el móvil o la cámara en cuanto te descuides sí tiene fundamento, pero no es exclusivo de México. También pasa en el metro de Nueva York o en las Ramblas de Barcelona. En la CDMX el delito más común es el hurto por distracción, especialmente en aglomeraciones (como la calle Madero o el Metro en hora punta).

Consejo: No llevéis cámaras carísimas colgando del cuello en zonas concurridas, guardad el móvil en los bolsillos delanteros y no uséis mochilas que se abran fácilmente (son los consejos que te daría en cualquier ciudad del mundo)

El miedo a los taxis y los «secuestros exprés»

Hace años, parar un taxi en la calle conllevaba riesgos de estafas o robos. Hoy en día, la tecnología ha solucionado esto por completo.
No es necesario que toméis taxis al azar en la calle. El uso de aplicaciones como Uber o DiDi es masivo, barato y muy seguro, porque los viajes están rastreados por GPS.

El miedo a «alejarse de la zona segura»

La CDMX es un mosaico. Puedes estar en una calle espectacularmente segura y, si caminas tres calles de más en la dirección equivocada, entrar a una zona residencial solitaria o en zona insegura. Y es que  en la CDMX, las fronteras entre un barrio “bueno” y uno «malo» pueden ser de apenas un par de calles.

Tu zona de confort

Condesa, Roma Norte y Sur, Polanco, Juárez, Cuauhtémoc, San Ángel, Coyoacán y el corredor turístico del Centro Histórico (calles Madero, Tacuba, Cinco de Mayo y la plaza del Zócalo). Aquí puedes caminar con tranquilidad.

Torre Latinoamericana

Zonas a evitar por completo

Barrios como Tepito (famoso por su mercado de contrabando), La Merced (la zona del mercado de noche), Iztapalapa o la colonia Doctores (vecina de la Roma, pero mucho más descuidada). No son lugares para ir a «turistear» ni a explorar por curiosidad.

No confundáis el Mercado de la Merced con el Mercado de San Juan Pugibet. Éste está en pleno centro, a sólo unos minutos caminando de la Alameda Central y la calle Madero. Es un mercado gourmet, pequeñito y muy seguro, famoso porque van los mejores chefs de la ciudad a comprar carnes exóticas (cocodrilo, avestruz) e insectos prehispánicos.

Excepción de oro (La Lucha Libre): Aunque la famosa Arena México está en los límites de la colonia Doctores, ¡es totalmente seguro ir por libre a ver las luchas! Los días de función el ambiente es ultra familiar y está lleno de policías. El truco es simple: llega y vete en Uber, no te pongas a callejear por el barrio de noche y vigila tu móvil en las aglomeraciones de la entrada. ¡Una experiencia imprescindible! 

La «Venganza de Moctezuma» (El otro miedo del viajero)

En plan ya un poco más gracioso y distendido, diremos que existe otro miedo que sufren los viajeros en la CDMX que no tiene que ver con los robos, sino con el estómago. La comida callejera mexicana es un patrimonio mundial y resistirse a unos tacos al pastor es un pecado, pero hay que hacerlo con cabeza para evitar que el famoso «mal de estómago» te arruine el itinerario.

  • El agua, siempre embotellada: Ni se te ocurra beber agua del grifo, ni siquiera en el hotel. Úsala sólo para lavarte los dientes. En los restaurantes, el hielo se hace siempre (o por lo menos eso dicen) con agua purificada, así que por las bebidas no te preocupes.
  • La regla de la fila: ¿Quieres comer en un puesto de la calle al lado de la Alameda? Observa a la clientela. Si ves una fila enorme de locales (oficinistas, familias, estudiantes) esperando su turno, es la mejor señal de que el producto rota constantemente y está fresco. Si el puesto está vacío y la carne lleva horas al sol… mejor pasa de largo.

Manual de supervivencia: El transporte bajo la lupa

El transporte es el punto donde más dudas surgen. Si aplicas estas tres reglas, tu viaje será impecable:

El dilema del Metro

El metro de la CDMX mueve a millones de personas al día. No es peligroso en cuanto a violencia, pero sí es el paraíso de los carteristas en hora punta. Si lo usas, lleva la mochila al frente, mantén la mano en el bolsillo del móvil y evita sacar la cartera en mitad del vagón

Los vagones exclusivos

 Los primeros vagones de cada tren están reservados exclusivamente para mujeres y niños. Están claramente señalizados en el andén y están vigilados por policías.

Olvídate de la mano alzada en la calle

Como hemos dicho anteriormente,hoy en día no merece la pena arriesgarse lo más mínimo cogiendo un taxi al azar. Aplicaciones como Uber o DiDi son muy baratas en comparación con Europa o Estados Unidos, los conductores están verificados y el trayecto se sigue por GPS.


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