Desayunando como marqueses en La Casa de los Azulejos de Ciudad de México

Si vas a Ciudad de México, uno de los sitios que no te puedes perder es la famosa Casa de los Azulejos. Se trata de un palacio barroco precioso que actualmente alberga un restaurante de la muy conocida en México cadena Sanborns, lo que lo convierte en una de las visitas imprescindibles del Centro Histórico. No tiene pérdida: se encuentra en plena calle peatonal Madero.

Aunque se puede ir también a comer o a cenar, dicen que sus desayunos son legendarios, así que ésa fue la opción que elegimos nosotros.

Cómo es la Casa de los Azulejos

La Casa de los Azulejos es un impresionante palacio del siglo XVI cuya fachada está completamente cubierta por miles de azulejos de talavera poblana en tonos azules y blancos.

Al cruzar la puerta de entrada, lo primero que atraviesas es una tienda repleta de recuerdos y souvenirs. Tras superarla, te adentras directamente en el restaurante, que se distribuye en dos plantas:

El patio central

Es un espacio espectacular cubierto de mesas donde se respira un ambiente elegante y señorial. Para redondear la experiencia, un pianista toca en directo mientras desayunas, lo que le da un toque todavía más especial.

¿Merece la pena desayunar en La Casa de los Azulejos?

La segunda planta

Dispone de una balconada preciosa que rodea todo el piso superior y desde la que se domina una vista genial del patio central. Aquí también hay varios salones para banquetes o eventos más exclusivos. En esta planta es donde se ubican los baños.

El palacio es una auténtica maravilla. Cuesta creer que estés dentro de un restaurante y no en un museo.

Un detalle que nos encantó es que las camareras van vestidas con trajes tradicionales mexicanos. Además, van pasando por las mesas con carritos repletos de frutas frescas y zumos naturales por si te apetece coger algo al momento, al margen de lo que pidas en la carta.

¿Merece la pena desayunar en La Casa de los Azulejos?
¿Merece la pena desayunar en La Casa de los Azulejos?

Como es de esperar, al ser un lugar que sale en todas las guías de viaje, el local estaba lleno de turistas.

⚠️ Mito desmentido sobre los baños

Había leído en algún blog que valía la pena subir al segundo piso sólo para ver los baños, porque eran preciosos. La verdad es que me llevé una sorpresa, pero para mal: no sólo no me parecieron bonitos, sino bastante cutres. No entiendo muy bien dónde leyeron esa recomendación, pero ya te aviso yo que no te pierdes nada. Lo cierto es que desentonan con el lugar, tan cuidado y tan bonito

Nuestro desayuno en la Casa de los Azulejos

Había leído que el plato estrella del desayuno son las enchiladas suizas, una receta que, según dicen, se creó en este mismo restaurante. Como me encanta probar todo lo típico allá donde voy, no dudé en pedírmelas.

¿Mi opinión sincera? Me gustaron, pero no tanto como esperaba.

Enchilada suiza, en la Casa de los Azulejos de Ciudad de México

Visualmente se parecen mucho a un plato de canelones y el concepto es similar, pero la gran diferencia es que en lugar de bechamel llevan crema agria. A mí la crema agria no me disgusta, pero tampoco me apasiona (prefiero la nata o la bechamel tradicional), y ese detalle hizo que el plato no me entusiasmara del todo. Estaban ricas, sí, pero quizás no tan deliciosas como las pintaban (para mí, claro está). A mi familia, por su parte, les gustó mucho su desayuno.

Precios y propina en la Casa de los Azulejos

Más que un desayuno, la experiencia equivale a una comida en toda regla. Los platos son super contundentes y las cantidades, enormes. Salimos con las pilas totalmente cargadas para patear la ciudad.

Pagamos 56 euros en total (éramos 4 personas), incluyendo el plato principal, café con leche para todos y un par de zumos. Teniendo en cuenta la cantidad de comida, la belleza del Palacio y que estás en un lugar mítico de la capital, nos pareció un precio buenísimo y totalmente recomendable (hablamos de julio de 2026)

📌 Ojo con el pago y la propina: Al pedir la cuenta, la camarera te indicará que debes pagar en el mostrador ubicado a la entrada del local. Se puede pagar con tarjeta sin problema, pero ten en cuenta que la propina no te la incluyen en el cobro con tarjeta, sino que tiene que ser en efectivo.

Lleva algo de efectivo en el momento del pago si quieres dejarles una propina.

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