Unas horas en Ottawa
Si vas a visitar Ottawa en tu ruta por Canadá, debes saber que lo principal de la ciudad lo puedes ver en unas horas. La parte monumental es pequeña, así que no necesitas un día entero para verla. Sin embargo, si eres de los que prefiere conocer cada edificio por dentro y disfrutar de la ciudad con más calma, pasa una noche allí.
📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!

Índice
Nuestro alojamiento: Ottawa Embassy Hotel & Suites
Comer en Ottawa: El ambiente de Elgin Street
Primer encuentro con la capital: El Château Laurier
El Canal Rideau: ¿Merece la pena el tour en barco?
La Colina del Parlamento: El corazón majestuoso de Canadá
Arte y religión: La Catedral, la Araña y un poco de shopping local
Una capital sorprendentemente tranquila

En nuestro día 13 en Canadá, y tras vivir una maravillosa tarde de relax a orillas de Lago Paudash y enfrentarnos a osos y mosquitos en el Silent Lake Provincial Park, pusimos rumbo a Ottawa, la elegante capital del país.
Nuestro alojamiento: Ottawa Embassy Hotel & Suites
La elección del hotel en la capital fue un acierto total: el Ottawa Embassy Hotel & Suites. Es un hotel de tres estrellas con una ubicación fantástica y aparcamiento propio.
Llegar a él desde la autopista fue sencillísimo. Aunque está muy cerca del centro, en esa zona no hay mucho tráfico y las avenidas son muy amplias, lo que te quita mucho estrés al entrar en una ciudad nueva. Es un hotel grande, con habitaciones muy espaciosas. Además, tiene un restaurante justo debajo al que puedes acceder tanto desde la calle como desde el propio interior del hotel.
Como os decía, estábamos a sólo 10 minutos andando del centro, pero en una zona despejada. Dejamos el coche en el parking y, a partir de ese momento, nos movimos andando, que es lo que más nos gusta siempre que es posible
Comer en Ottawa: El ambiente de Elgin Street
Muy cerca del hotel se encuentra Elgin Street, una calle muy populosa y llena de vida, perfecta para buscar sitio para comer o cenar sin complicaciones.
Ese día nos apetecía comida italiana, así que fuimos a un restaurante llamado Johnny Farina, ubicado en esa misma calle. Comimos bien, sin nada especial ni para bueno ni para malo, y a un precio normal para los estándares de Canadá. Contad siempre con que en un restaurante equivalente pagaréis aproximadamente un 25% más que en España.
Tras descansar un poco en el hotel y pasar allí el par de horas de más calor del día, pusimos rumbo directo al centro de la ciudad.
Primer encuentro con la capital: El Château Laurier

A sólo 10 minutos andando de nuestro hotel, nos encontramos con el Fairmont Château Laurier, otro hotel impresionante de la cadena Fairmont y uno de los edificios más icónicos de Ottawa. Está situado justo al lado de la Colina del Parlamento y del Canal Rideau, y tiene ese aspecto de castillo francés tan característico que lo hace parecer sacado de un cuento.
Basándonos en nuestra experiencia en Quebec, entramos a verlo por dentro sabiendo que no habría ningún impedimento, y efectivamente es precioso. Tiene ese aire señorial que te hace sentir en otra época nada más cruzar la puerta. Ya que estábamos allí, aprovechamos para conocer sus baños. ¡No iban a ser menos que los del Château Frontenac!

El Canal Rideau: ¿Merece la pena el tour en barco?

Al salir del «castillo», nos asomamos a ver las esclusas del Canal Rideau, que están justo al lado.
En mi investigación previa, había leído que existían tours en barco por el Canal y lo tenía apuntado como una de las posibles actividades para hacer en la ciudad.
Sin embargo, cuando preguntamos el precio, nos pareció caro para lo que ofrecían. El recorrido no me pareció nada del otro mundo y decidimos que pagar esa cantidad no merecía la pena.
Aun así, si alguno de vosotros sí que ha hecho este tour y quiere contar su experiencia, ¡por favor, dejadlo en los comentarios! Quizás nosotros nos perdimos algo importante y vuestra opinión puede ayudar a otros viajeros a decidirse.
La Colina del Parlamento: El corazón majestuoso de Canadá

Después de nuestro paseo por las esclusas, nos dirigimos hacia la Colina del Parlamento, el centro político del país. Visualmente es uno de los conjuntos arquitectónicos más impresionantes de Canadá. Es más, me atrevería a decir que pocas ciudades en el mundo tienen un conjunto de edificios institucionales tan espectacular como éste.
La Colina está situada sobre un promontorio que domina el río Ottawa, lo que le da una presencia majestuosa incluso antes de llegar. Lo primero que te impacta es su estilo neogótico victoriano, que recuerda inevitablemente a sus raíces europeas y al Parlamento de Londres. El complejo se organiza alrededor de una gran explanada central:
- Bloque Central (Centre Block): Es el edificio principal y alberga el Senado y la Cámara de los Comunes. En la fecha de nuestro viaje estaba sufriendo una importante remodelación.

- Torre de la Paz (Peace Tower): El campanario de casi 100 metros que preside el edificio principal. Es un monumento a los caídos en la Primera Guerra Mundial y su carillón de 53 campanas suena con frecuencia.
- Bloques Este y Oeste: Edificios administrativos que flanquean la explanada con el mismo estilo gótico.



- La Biblioteca del Parlamento: Ubicada justo detrás del bloque central, tiene una estructura circular que por fuera parece una pequeña catedral. Nosotros, por desgracia, nos la encontramos llena de andamios, así que no pudimos disfrutar de su belleza.
En el camino de subida nos detuvimos en la Llama del Centenario. Según he investigado, se encendió en 1966 para celebrar los 100 años de la Confederación Canadiense. Dicen que el agua de la fuente nunca se congela gracias al calor del fuego.

Para terminar el paseo, rodeamos el edificio hasta la parte trasera. Allí hay unos jardines enormes con una panorámica espectacular del Río Ottawa, el Museo de Historia y la ciudad vecina de Gatineau.


Arte y religión: La Catedral, la Araña y un poco de shopping local
Un poco más abajo de la Colina del Parlamento se encuentra la Basílica Catedral de Notre Dame de Ottawa. Es la iglesia más antigua y grande de la ciudad, y sus agujas plateadas destacan muchísimo en el paisaje urbano. No pudimos verla por dentro porque estaba cerrada, pero por fuera me pareció preciosa. Nunca había visto una catedral con tanto color plata. Llama mucho la atención por ser tan diferente a lo que estamos acostumbrados.
Si alguno de vosotros la ha visitado por dentro, ¡contádnoslo en los comentarios! Me encantaría saber si es tan bonita por dentro como lo es por fuera.

Justo enfrente, en la plaza de la Galería Nacional de Canadá, nos encontramos con una sorpresa conocida: una araña gigante.
Se trata de la escultura Maman, de la artista Louise Bourgeois. Es exactamente igual a la que se encuentra frente al Museo Guggenheim de Bilbao y en otras ciudades del mundo. Resulta muy curioso ver esa estructura de bronce tan moderna y majestuosa custodiando la entrada a la zona de la Catedral.

Una vez visto lo principal, nos pusimos a callejear para tomarle el pulso a la ciudad y acabamos en un centro comercial muy cerca del Château Laurier (el Rideau Centre). Tras pasear por sus tiendas, entramos en el supermercado que hay en su interior. ¡Qué mejor lugar para comprar botes de sirope de arce para la familia! Un supermercado es siempre el mejor sitio para encontrar productos típicos y ahorrarte unos cuantos euros en comparación con las tiendas de souvenirs.
Nosotros realizamos todo el recorrido por Ottawa por nuestra cuenta, pero si quieres hacer un tour guiado, para que te expliquen toda la historia de la ciudad, está este tour de 3 horas en español a un precio sensacional. Nosotros, al llegar por la tarde, no pudimos realizarlo. Pero si en tu caso estás allí por la mañana, merece totalmente la pena.
Una capital sorprendentemente tranquila
Esa tarde, la ciudad tenía una calma que nos llamó muchísimo la atención, especialmente tratándose de la capital del país. Había muy poca gente por la calle, un ambiente más propio de un domingo por la tarde en una pequeña ciudad de España. Pero era miércoles y estábamos en el centro neurálgico de Canadá, así que no dábamos crédito. Esa falta de bullicio nos permitió pasear con muchísima tranquilidad, disfrutando de los monumentos sin las aglomeraciones típicas de otras grandes urbes.
Ottawa tiene una personalidad muy «europea» en pleno corazón de Norteamérica. Nos dio la misma sensación que Quebec: no terminas de hacerte a la idea de que estás «al otro lado del Charco». Sin embargo, y aunque la Colina del Parlamento es espectacular, creo que no se puede comparar a Quebec en belleza.
Tal como os dije en el post Ruta de 14 días por el Este de Canadá, desde mi punto de vista Ottawa sólo da para unas horas. Puede ser perfectamente una excursión desde Montreal. Eso sí, no la excluyas de tu ruta, porque la visita a la Colina del Parlamento es imprescindible. Sólo por ver ese conjunto arquitectónico, ya merece la pena el paso por la ciudad.
El fin de la aventura. Regreso a casa tras visitar el Chateau Montebello