Qué ver entre Ottawa y Montreal: el espectacular Château Montebello
Si te preguntas qué ver entre Ottawa y Montreal, no te lo pienses más y haz un alto en el camino para contemplar el Chateau Montebello, un hotel de la cadena Fairmont que te dejará con la boca abierta.
📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!

Índice
Cerrando el círculo: Regreso a Montebello
El broche de oro: Château Montebello
Rumbo al aeropuerto: El último consejo viajero
Era nuestro día 14 en Canadá, y el viaje llegaba a su fin. Esa mañana nos levantamos con esa mezcla de sensaciones tan típica: la satisfacción de lo vivido, pero la tristeza de ver que la aventura ya acababa.
Sin embargo, aún nos quedaban unas cuantas horas libres antes de ir al aeropuerto. No nos apetecía volver a pasear por las mismas zonas de Ottawa que ya conocíamos, así que mi marido me propuso un plan mejor: buscar algo interesante que estuviera de camino entre Ottawa y el aeropuerto de Montreal, que distan algo menos de 200 km. De esta forma, aprovecharíamos el tiempo viendo algo nuevo sin desviarnos de nuestra ruta final.

Cerrando el círculo: Regreso a Montebello
Buscando y buscando sitios en internet, me encontré con uno que ya había visto durante los preparativos en España, pero que en su momento descarté porque lo consideraba un «destino de segunda», únicamente por si nos sobraba tiempo (¡qué equivocada estaba!)

Al recordarlo, pensé que era el plan perfecto. Se encontraba en la localidad de Montebello, la misma donde se ubica el Parc Omega, al que habíamos ido en nuestro tercer día de viaje. Como veis, el viaje circular se completaba: volvíamos casi al punto de partida para despedirnos de Canadá
El broche de oro: Château Montebello
Se trataba del Château Montebello, otro hotel de la cadena Fairmont.

Como os podréis figurar después de acompañarnos en este blog, nos volvimos auténticos fans de esta cadena de hoteles… aunque sólo para visitarlos, claro. Alojarse en ellos ya es otra historia, pues se sale totalmente de nuestro presupuesto. Pero lo cierto es que con sólo entrar a conocerlos, ya es una experiencia en sí misma.
Este hotel es especialmente único porque es la estructura de troncos de madera más grande del mundo. Si el Château Frontenac y el Château Laurier parecían castillos de cuento, éste se siente como una espectacular cabaña de montaña, pero en una llanura, a orillas de un río.

El Château Montebello no es un solo edificio, sino un complejo formado por varias construcciones con una joya central: la gran cabaña de troncos. Tiene piscina exterior, piscina climatizada y hasta su propio embarcadero.

Ese día, bajo un sol espectacular y rodeado de jardines a orillas del Río Ottawa, me pareció el hotel más bonito que había visto nunca. En esa zona, el cauce del río es tan ancho que realmente parece un lago. Pasear por los jardines con vistas al agua calmada, donde se reflejaba el sol de la mañana, nos regaló un momento de paz inmenso antes del largo viaje de vuelta.

El corazón de madera: El Gran Salón

Cuando entramos al edificio principal y vimos en directo lo que ya conocíamos por fotos, sólo pudimos pensar que las imágenes no le hacían justicia. Es, simplemente, impresionante. La magnitud de los troncos y la calidez del lugar te dejan sin palabras.
Pero el verdadero protagonista es el centro del salón: una chimenea de piedra monumental con un diseño hexagonal. Al ser verano, lógicamente el fuego no estaba encendido, pero impresionaba igualmente.

Es una columna de piedra gigante que sube hasta el techo y que permite ver el espacio para la leña desde todos los ángulos. Rodeada de sofás de cuero, te hace imaginar lo acogedor que debe de ser este lugar en pleno invierno. Me lo he dejado apuntado como sitio para alojarme en cuanto me haga rica con este blog, ¡jajaja!

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún hotel de esos en los que soñáis alojaros si os tocara la lotería? Contádmelo
Rumbo al aeropuerto: El último consejo viajero
Contentos por el descubrimiento de última hora, pusimos rumbo al aeropuerto de Montreal. Al llegar a la zona de entrega de los coches de alquiler y confirmar que todo estaba en orden tras la revisión, ¡sentimos una tranquilidad inmensa!
Como íbamos con tiempo de sobra, aprovechamos para ahorrar un poquillo. Mi marido sugirió comer antes de pasar el control de seguridad, y es que los restaurantes en la zona pública de los aeropuertos suelen ser mucho más económicos que los que están tras el control de embarque. Si tenéis tiempo, apuntad esta idea: os hará ahorrar unos eurillos que siempre vienen bien para el próximo viaje.
Hogar, dulce hogar
El vuelo salió puntual y llegamos a Málaga a las 8 de la mañana, tal como estaba previsto. Tras recoger el equipaje, pusimos rumbo a Almería. Había sido un viaje fantástico y nos daba mucha pena terminarlo, pero, por otra parte, ¡qué paz se siente al llegar a casa!
Por muy bien que estés en un país extranjero, esa seguridad y comodidad de poner los pies en tu tierra no tiene precio.
Esto no es un «punto y aparte»
Felices de estar de vuelta, nos pusimos a pensar en nuestro próximo destino.
Tal como dice el nombre de nuestro blog, esto no es un Rumbo y Aparte. Es un Rumbo y Seguido, porque un nuevo viaje está al caer. Nos encantaría que nos acompañarais en nuestra próxima aventura. ¡No os la perdáis!
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