Cataratas de Montmorency: ¿Te atreves con su tirolina?

Subimos a las Cataratas de Montmorency (¡más altas que el Niágara!) y probamos su espectacular tirolina. ¿Tienes vértigo, o te atreves?

📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!

Parte superior de la Catarata de Montmorency, donde se aprecia la espectacular tirolina

En el día 6 de nuestra ruta por el Este de Canadá teníamos otra aventura por delante: por la mañana visitaríamos las altísimas Cataratas de Montmorency, y ya por la tarde llegaríamos a Quebec para poder disfrutarlo bajo el embrujo de las luces. Ver Quebec iluminado era otro imprescindible en mi ruta, y ese día se iba a cumplir mi deseo.

Las Cataratas de Montmorency: Más altas que Niágara

Al llegar a las Cataratas de Montmorency, encontramos un gran aparcamiento y un edificio principal con baños, cafetería y las taquillas para el teleférico que conecta la base con la cima.

Como ya os mencioné en mi post de Ruta de 14 días por el Este de Canadá, si os apetece hacer ejercicio o preferís ahorrar unos dólares, existe la opción de subir por unas escaleras que parecen interminables. Nosotros, como la gran mayoría, optamos por el teleférico. Nada más comprar los tickets, nos pusimos en cola para ascender. Si prefieres llevar los tickets ya comprados, lo puedes hacer cómodamente a través de Getyourguide. Pero nosotros los compramos en taquilla al llegar y no hubo ningún problema.

Una vez arriba, tras un corto paseo, te topas con el puente colgante que cruza “el abismo”.

Personas cruzando el puente colgante sobre las Cataratas de Montmorency, cerca de Quebec, Canadá

Es una estructura muy grande y estable, así que no transmite ninguna inseguridad. De hecho, desde arriba no llegas a ser consciente de la verdadera altura y envergadura del salto. Eso es algo que sólo se aprecia realmente desde la base.

Esta Cascada es altísima, superando incluso en altura a las del Niágara, aunque lógicamente no es tan espectacular en cuanto a anchura y caudal. Aun así, os garantizo que merece muchísimo la pena. Si podéis visitarlas en el orden en que lo hice yo (primero éstas y dejar Niágara para el final), la experiencia es mucho más gratificante.

Personas dirigiéndose hacia la parte baja de las Cataratas de  Montmorency, en Canadá

Adrenalina en familia: la tirolina que cruza las Cataratas de Montmorency

El plato fuerte llegó cuando mi marido y mi hijo decidieron lanzarse por la tirolina que cruza todo el frente de la Catarata. Mi hermana y yo, ejerciendo de espectadoras de lujo, fuimos a esperarlos al final del recorrido para fotografiar y grabar la hazaña.

Fue, sin duda, una experiencia única para ellos. Yo, por mi parte, confieso que tenía el corazón a mil por hora. No podía evitar preocuparme por si algo salía mal. Al final te dices a ti misma que estás en Canadá y que las medidas de seguridad son extremas, pero el miedo es libre y yo sólo deseaba verlos llegar sanos y salvos cuanto antes.

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Tras la descarga de adrenalina de la tirolina, cogimos de nuevo el teleférico para descender. Después un corto paseo, llegamos a la base del salto de agua y tengo que confesar que me gustó incluso más desde esta perspectiva: desde abajo se ve verdaderamente imponente.

Persona  a lo lejos con los brazos abiertos, mojándose, en la base de la Cascada de Montmorency, en Canadá
La del fondo soy yo. Comparando tamaños, apreciaréis la grandiosidad de este salto de agua

Intentamos aproximarnos lo máximo posible y, como era de esperar, acabamos empapados. ¡Menos mal que hacía bastante calor y el agua nos sentó de maravilla! Fue muy divertido intentar avanzar mientras la fuerza del agua que salpicaba te lo impedía, a pesar de que todavía no estábamos pegados a la caída.

Sin duda, fue una mañana muy bien aprovechada.

Personas a lo lejos subiendo las escaleras que conducen a la base de la Cascada de Montmorency, en Canadá
Personas a lo lejos bajando las escaleras que conducen a la base de la Cascada de Montmorency, en Canadá

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