Quebec de noche: ríndete a su embrujo

¿Te preguntas si debes quedarte a ver Quebec por la noche? Es un imperdible de tu viaje a Canadá. Ríndete a su embrujo

Quebec, ¿ciudad muy europea?: no te la pierdas de noche

📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!

Si Quebec impresiona de día, no os imagináis cómo cambia de noche. Las ciudades monumentales suelen ser fascinantes con una buena iluminación, y ésta no es una excepción. Después de haberla disfrutado a la luz del día, decidimos volver sobre nuestros pasos para disfrutar también de cada rincón desde la perspectiva nocturna.

Edificios iluminados al anochecer en Quebec, Canadá
Calle estrecha iluminada al anochecer en Quebec, Canadá
Catedral de Quebec, Canadá, iluminada al anochecer
La Catedral, al lado de la tienda de Navidad
Ayuntamiento de Quebec, Canadá, iluminada al anochecer
El Ayuntamiento, a dos pasos de la Catedral
Casas iluminadas al anochecer junto al Hotel Fairmont Chateau Le Frontenac en Quebec, Canadá
Casas junto al Chateau Frontenac

Le Château Frontenac lucía majestuoso en esa inolvidable noche de julio. La zona de la Catedral y el Ayuntamiento se volvieron, si cabía, aún más bonitas… Todo estaba tan cuidado y bien puesto que parecía una maqueta.

Le Chateau Le Frontenac iluminado, al anochecer, en Quebec, Canadá
Perspectiva del Hotel Fairmont Chateau Le Frontenac iluminado, al anochecer, en Quebec, Canadá
Torre más alta del Hotel Fairmont Chateau Le Frontenac iluminado, al anochecer, en Quebec, Canadá

El lujo de viajar sin masificaciones

La ciudad estaba animadísima, con ese ambiente vibrante de las noches de verano, pero sin sentirse abarrotada en ningún momento. Para mí, ésta es la gran ventaja de viajar a Canadá: no sufre el turismo masivo de muchos países de Europa. Por eso, hay que aprovechar antes de que esto cambie..

Impresionante edificio rojo iluminado en la parte alta de Quebec, Canadá.
Calle de la parte alta de la ciudad, muy cerca del Castillo

Ni siquiera en pleno mes de julio tuvimos problemas para entrar en las atracciones o para encontrar mesa en un restaurante sin reserva previa. Y no hablo sólo de Quebec. Fue la tónica general en todo nuestro recorrido de 14 días por Canadá. Un auténtico gustazo que te permite disfrutar del viaje sin el estrés de las colas en plena temporada alta. ¡Todo un lujo!

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