Las Cataratas del Niágara de Noche: un espectáculo inolvidable

Cuando se planea visitarlas, la mayoría opta por ir simplemente a pasar el día. Sin embargo, si tienes posibilidad, te recomiendo encarecidamente que pases una noche allí, sobre todo si viajas en verano. Sin lugar a dudas, merece la pena ver las Cataratas del Niágara de noche. La iluminación es asombrosa y, además, podrás disfrutar del espectáculo de fuegos artificiales. Pero antes de llegar a la noche, te voy a contar también todas las actividades que puedes realizar durante el día, para que tu viaje sea completo

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📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!

Niágara de noche: ¿Comercial? Sí, ¡y divertidísimo!

Clifton Hill de noche, en Niágara Falls, Canadá

Si de día las Cataratas impresionan, de noche se transforman en un espectáculo de luces de película. La zona de Clifton Hill después de que cae el sol es toda una experiencia. Una auténtica locura de neones, casinos, y restaurantes temáticos que brillan con tanta fuerza que, por momentos, te olvidas de que estás junto a una de las maravillas naturales del mundo.

Personas paseando por un animado Clifton Hill de noche, en Niágara Falls, Canadá

Es un contraste tan loco que hay que vivirlo una noche. No entiendo por qué tanta gente se empeña en criticarlo. A veces parece que algunos se creen más interesantes diciendo que Niágara «no tiene alma» por ser tan turístico. Que no os cuenten tonterías para intentar hacerse los intelectuales: si vas a pasar una noche allí, te lo vas a pasar genial. ¡Es pura diversión y hay que disfrutarlo sin prejuicios!

Edificio singular de la calle Clifton Hill de noche, en Niágara Falls, Canadá

Noche de adrenalina, compras y neones en Clifton Hill

Como os decía, Clifton Hill de noche debe de parecer Las Vegas. Justo al lado de la famosa calle principal hay un parque de atracciones con una noria gigante y, para alegría de mi hijo, una pista enorme de coches de carreras. Como le apasionan los coches, no perdió la oportunidad de echar una carrera con mi marido. Disfrutaron como niños mientras mi hermana y yo aprovechábamos para entrar en una tienda de recuerdos enorme que hay justo al lado.

Consejo para las compras: Sorprendentemente, a pesar de estar en el «epicentro» turístico, los precios de los souvenirs allí eran bastante razonables.

Chicos subidos a coches de carrera en el parque de atracciones de Niágara Falls, Canadá

Dulce espera para el gran final

Como habíamos comido muy bien, para la cena sólo tenía hambre mi hijo (con los adolescentes,  ya se sabe). Los demás no teníamos hambre, pero sí que se nos antojó un heladito o un pastelito.

Fui buscando por varios sitios la “cola de castor (beaver tail)” un postre frito de masa dulce, con forma ovalada, que se asemeja a la cola de este animal, de ahí su nombre. Se supone que es un dulce muy típico de esta zona del país,  y ya estábamos casi al final del viaje y aún no lo había visto por ningún sitio.

En pleno Clifton Hill hay un establecimiento de la cadena de alimentación que precisamente se llama BeaverTails, pero una vez allí no nos entró por el ojo, y preferimos ir a otra pastelería que tenía mejor pinta, en la misma calle. Os confieso que me marché de Canadá sin probar este supuesto dulce típico. Pero a decir la verdad, no creo que sea tan típico hoy en día entre los canadienses, porque fue el único sitio donde los vi.  Quizás estoy diciendo una tontería y fue sólo una falta de atención por mi parte, y los había por todos sitios. Vuelve al blog y cuéntame si tú los probaste y qué te parecieron. He leído que la masa sabe a nuestros churros. ¿Es verdad?

Mientras esperábamos el plato fuerte de la noche (los fuegos artificiales), acabamos comprando unos pastelitos muy ricos, y un perrito caliente take-away para mi hijo.

¿Merece la pena ver las Cataratas del Niágara de noche?: El broche de oro que no olvidarás

Cataratas del Niágara iluminadas de color azul, en una noche de verano

Los fuegos artificiales  empezaban a las 10:00 de la noche

Al acercarse la hora, volvimos al mirador del paseo de Las Cataratas. Estaba a reventar de gente, todos con la mirada puesta en el cielo y en el agua iluminada, esperando el estallido de color sobre el Río. Es, sin duda, el broche de oro que necesita cualquier visita a Niágara.

¿Merece la pena ver las Cataratas del Niágara de noche?

Tengo que reconocer que, cuando empezó el espectáculo, me olvidé por completo de la gente, del bullicio y del cansancio de todo el día. Ver los fuegos artificiales estallar sobre el cielo oscuro mientras, abajo, Las Cataratas cambiaban de color bajo los potentes focos, fue un momento de pura magia.

Nosotros habíamos hecho el crucero ese mismo día, y había sido divertidísimo, tal como pudisteis ver en el vídeo del post dedicado a Las Cataratas del Niágara de día. Sin embargo, tengo que confesar que cuando vi a lo lejos el crucero de la noche, navegando junto a las cataratas iluminadas y bajo los fuegos artificiales, pensé que tal vez habría merecido la pena repetir. Pero bueno, si alguna vez vuelvo, no me pierdo esta nueva experiencia.

Fuegos artificiales sobre las Cataratas del Niágara iluminadas en verde, en una noche de verano
Fuegos artificiales sobre las Cataratas del Niágara en una noche de verano

Es esa sensación de pellizcarte y pensar: «estoy aquí, en las míticas Cataratas del Niágara». Fue una noche que se me ha quedado grabada en la memoria para siempre. Fue, sin duda, el broche de oro perfecto antes de despedirnos de este lugar tan lleno de energía.

¿Visita de un día o noche en Niágara? Mi recomendación sincera

Muchísimos turistas cometen el error de no quedarse a dormir en Las Cataratas. Van con una visita organizada de ida y vuelta desde Toronto o incluso vuelan desde Nueva York para pasar sólo unas horas. Sin embargo, si me preguntáis a mí, recomiendo encarecidamente pasar una noche allí.

Cataratas del Niágara iluminadas en blanco, en una noche de verano

Si viajáis en verano, quedarse es casi obligatorio. Sólo durante los meses estivales podéis disfrutar del espectáculo de fuegos artificiales y, sinceramente, vivir Niágara sin prisas cambia por completo la experiencia. Poder pasear por Clifton Hill de noche, rodeada de neones y bullicio, ver Las Cataratas iluminadas cambiando de color y no tener el agobio de subirte a un autobús a media tarde para volver a otra ciudad es un lujo que merece la pena.

Cataratas del Niágara iluminadas en rojo, en una noche de verano

No dejéis que las prisas os roben la magia de una noche de verano en Niágara. Incluid una noche en vuestra ruta por el Este de Canadá. Os aseguro que ese espectáculo bajo las estrellas será uno de los mejores recuerdos del viaje.

Familia de espaldas abrazada, contemplando las Cataratas del Niágara iluminadas, en una noche de verano

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