¿Merece la pena ir a Xochimilco? Mi experiencia en las trajineras
Visitar Xochimilco es una de las experiencias más auténticas, coloridas y festivas de toda Ciudad de México. Subirse a una de sus tradicionales embarcaciones (trajineras) y dejarte llevar por la música de los canales es una vivencia única en la capital mexicana.

¿Qué es Xochimilco?
Para poner en contexto a quien no lo conozca, Xochimilco (que en náhuatl significa «lugar de las flores») es un conjunto de canales de agua y jardines flotantes (llamados chinampas) que datan de la época prehispánica. Es lo único que se conserva de la red de lagos sobre la que se construyó la antigua Tenochtitlan. Hoy en día es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y cuenta con más de 180 kilómetros de canales navegables.

Nuestra experiencia en la trajinera
Nosotros fuimos a Xochimilco como parte de un tour organizado que también incluía Coyoacán. Al llegar a la zona, el guía nos llevó a uno de los múltiples muelles o embarcaderos desde los que se abordan los canales. Éramos un grupo de sólo 6 personas y nos asignaron una trajinera sólo para nosotros, a pesar de que estas barcas son enormes y tienen una capacidad de entre 18 y 20 personas. Si quieres conocer cuál fue el tour que contratamos nosotros (el cual te recomiendo totalmente), aquí te lo dejo, por si te animas a reservar el mismo: Viaje a Xochimilco y Coyoacán Colonial. Es el único que encontré que sólo durara 5 horas


Pero, ¿qué es en realidad una trajinera?
Es una embarcación tradicional hecha de madera, de fondo plano, con una mesa alargada en el centro y coloridas sillas a los lados.

Su elemento más característico es el arco frontal pintado a mano con flores, colores vivos y, casi siempre, un nombre propio de mujer. Se mueven sin motor, impulsadas de forma artesanal por un remero mediante una larga vara de madera apoyada en el fondo del canal.

Nos subimos a nuestra trajinera en un día de sol espléndido del mes de julio. Hacía calorcito, pero del agradable, del que no molesta.
Durante el paseo, que duró entre una hora y una hora y media, fuimos navegando tranquilamente por los canales contemplando el desfile constante de trajineras llenas de color. Es todo un espectáculo ver la vida que hay en el agua: se te acercan barquitas pequeñas ofreciéndote comida típica, refrescos e incluso vendedores ambulantes ofreciendo joyería de plata.

Y, por supuesto, no podían faltar los mariachis. Hay trajineras enteras ocupadas únicamente por grupos de músicos vestidos de charro que navegan entre los turistas ofreciendo cantar por un módico precio por tema.

Como no podía ser de otro modo —porque a mí me encantan los mariachis—, les pedí que nos cantaran una canción. Les pedí «El Rey», que probablemente sea la más famosa y conocida para los españoles. Fue un momento verdaderamente emocionante y especial que nos cantaran a pleno pulmón en mitad del canal. La canción nos costó 150 pesos, que al cambio son unos 7,5 euros (precios de 2026).

Pero bueno, al margen de ese detalle que me gustó tanto, lo que me encantó de esta excursión fue el alucinante espectáculo visual y el colorido de las trajineras. Ver tantas barcas con sus arcos de flores en tonos vivos y variados ocupando todo el canal, sumado a la vegetación que rodea el agua y a la música de fondo, crea un ambiente increíblemente alegre y festivo. La verdad es que, entre la calma del paseo, el sol y ese estallido de color sobre el agua, el paisaje resulta sencillamente encantador.

Nosotros hicimos el paseo más corto, pero ten en cuenta que hay paseos en trajinera de más horas (todo depende de lo que contrates). El guía nos contó que es habitual ver a familias enteras o grupos de amigos mexicanos que alquilan una trajinera para pasar un buen rato el domingo, o incluso para celebrar cumpleaños. Se llevan comida y bebida, y lo pasan en grande. Por tanto, es una actividad que no sólo contratan los turistas, sino que también es disfrutada por el público local.

Mi conclusión y recomendación final
Si es tu primera vez en Ciudad de México, te recomiendo totalmente ir a Xochimilco a disfrutar de la experiencia y echar un rato navegando por sus canales. La música y el color de las embarcaciones forman un paisaje y ambiente festivo que me pareció sensacional. Si tienes la suerte que tuvimos nosotros con el clima, pues entonces lo vas a disfrutar más todavía.
Ahora bien, ten en cuenta que Xochimilco se encuentra en el extremo sur de la ciudad, a unos 25 kilómetros del Centro Histórico. Aunque en principio parece una distancia corta, tardamos bastante en llegar debido al tráfico, algo totalmente habitual en Ciudad de México. Creo que fue el único punto negativo de la visita, el estar tanto tiempo en la carretera para sólo una hora y media allí.
En cualquier caso, y desde mi punto de vista, valió totalmente la pena el largo rato de autobús para vivir la experiencia de navegar en un ambiente tan encantador. Si puedes, no te lo pierdas….
Si quieres saber todo los que vimos en nuestros 3 días INTENSOS en la capital mexicana, no te pierdas nuestro post donde te contamos al detalle todo lo que puedes hacer y ver en 3 días si te organizas bien