Hazte un favor y MADRUGA para ir Chichén Itzá: lo agradecerás

Si vas a pasar unos días en la Rivera Maya o Cancún, una de las excursiones más famosas es la de las ruinas mayas de Chichén Itzá. ¿Vas a visitarlas? Hazme caso y pégate un madrugón. Me lo agradecerás

madrugar para ir a Chichén Itzá
Pirámide de Kukulkán

Tanto si vas con tour organizado como si vas por tu cuenta en coche de alquiler, hay unas cuantas cosas que debes saber antes de organizar la visita. Sigue leyendo, y te cuento todo.

Consejos para la visita

Ve muy temprano

Procura estar allí lo más temprano que puedas, sobre todo si viajas en pleno verano, como fue nuestro caso.

Abren a las 8 de la mañana, así que te aconsejo estar allí a esa hora. Y no sólo porque hace muchísimo calor y no me quiero ni imaginar lo que será la visita a media mañana, sino porque encontrarás mucha menos gente.

El gran parking, que a mediodía es un caos absoluto de autobuses gigantes, estará prácticamente vacío. Caminaréis hacia las taquillas sin apenas hacer cola, listos para cruzar la entrada en cuanto abran.

Qué debes llevar contigo

Procura ir con zapato cómodo, ya que se camina bastante.

Por supuesto, vete protegido con una gorra, un sombrero o una sombrilla. Si no te acuerdas de llevarlos, no te preocupes porque allí hay decenas de puestos donde podrás comprarlos. Incluso vi que se alquilaban sombrillas.

No vayas en domingo

Este día las entradas a las zonas arqueológicas en general son gratis para todos los ciudadanos mexicanos, y también para residentes en el país.

Debido a ello, el turismo nacional suele aprovechar este día para visitar Chichén Itzá. Los domingos se llena de familias, excursiones y locales de toda la península de Yucatán.

Por eso, y salvo que no tengas más remedio que acudir un domingo, elige otro día de la semana.

Qué verás en Chichén Itzá

El pasillo de la selva y el despertar de los puestecitos

Tras pasar el control, caminaréis por un sendero de tierra rodeado de selva baja. 

Si seguís mi consejo y vais temprano, a esa hora el calor ya aprieta, pero todavía respeta un poquito y se escucha el canto de las aves.

Veréis las tiendecitas de la entrada empezando a abrir y a los artesanos locales montando sus puestos de madera a los lados del camino, sacando sus figuras de obsidiana.

Todavía no os agobiarán para que compréis, lo que hace que el paseo sea muy agradable.

A la vuelta, con ya todo montado y mucha más gente, ya será otra cosa… No te prometo que no te vayan a agobiar un poco con las compras. Pero no sólo en el camino de vuelta. Al lado de la Pirámide está lleno de vendedores que se acercarán a ti para que compres algún souvenir.

El impacto visual: La Pirámide de Kukulcán (El Castillo) 

De repente, los árboles se abren y aparecéis en una enorme explanada de césped verde. Ahí, majestuosa y solitaria, os recibe la gran Pirámide. 

Al ir tan temprano, la explanada estará con muy poca gente, permitiéndoos hacer esa ansiada foto, sin un mar de cabezas tapando el monumento.

La luz del sol de la mañana incide de lado, resaltando el relieve de las piedras y las famosas cabezas de serpiente de la base.

Pirámide de Kukulkán

La parte de la Pirámide que siempre aparece en todas las fotos ha sido restaurada en la forma en que era originariamente. Debéis visitar otro lado de la Pirámide que han dejado sin restaurar para que se vea cómo está realmente ahora, con el paso del tiempo.

Parte sin restaurar

En la actualidad no es posible subir a la Pirámide. Hace unos años una turista tuvo un accidente y murió al caer. Desde entonces han prohibido subir.

El eco mágico del quetzal en la Pirámide de Kukulkán

Si vais con guía, os dirá que os acerquéis a la Pirámide para dar una palmada frente a la escalinata principal: dicen que el eco devuelve el sonido exacto del canto del quetzal (el ave sagrada maya).

Muchos expertos creen que fue un efecto calculado a propósito por los antiguos constructores mayas.

Sin embargo, nuestro guía nos explicó que en la comunidad científica hay un gran debate al respecto y la mayoría de los arqueólogos modernos coincide en que es muy probable que el eco sea una casualidad arquitectónica y no algo planeado. Según nos comentó, el quetzal, a pesar de ser su ave sagrada, habita en los bosques nubosos de las tierras altas de Guatemala y el sur de México (Chiapas), por lo que nunca ha vivido libre en la selva de la Península de Yucatán, donde se encuentra Chichén Itzá. Por eso, según él, era muy difícil que los mayas imitaran a propósito el sonido de un ave que no habitaba entre ellos.

Pero bueno, parece que la comunidad está dividida en esta teoría, así que ya sabes, créete la historia que más feliz te haga….

Qué verás además de la Pirámide

A pocos pasos de la Pirámide, descubriréis el resto del recinto arqueológico:

El Gran Juego de Pelota

La cancha más grande de Mesoamérica, donde impresiona imaginar los sacrificios y ver los enormes aros de piedra en lo alto de las paredes.

El Templo de los Guerreros y las Mil Columnas

Un sector espectacular lleno de pilares de piedra alineados que transportan a la época de máximo esplendor maya.

El Cenote Sagrado

Un enorme cenote abierto al final de un camino donde se realizaban ofrendas y sacrificios humanos.

En resumen

Vais a ver una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Eso merece totalmente el esfuerzo del madrugón para visitarla con el frescor de la mañana (lo de frescor es un decir), luz perfecta para fotos y la sensación de estar disfrutando de la historia con muy poquita gente, antes de que lleguen los 40 autobuses de Cancún o de la Riviera Maya. ¡Una experiencia que recordarás siempre!

Si quieres saber cuál fue el tour que hicimos nosotros, visita mi post Elegir la excursión perfecta a Chichén Itzá


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