¿Es fácil ver ballenas en Tadoussac?: Mi experiencia

En busca de ballenas, nos dirigimos a Tadoussac. ¿Te preguntas si es fácil verlas? Te contamos nuestra experiencia

📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!

Índice

Tadoussac

Avistamiento de ballenas

El Motel Horizon 777

Mujer posando junto a un monumento de tres ballenas en la localidad de Tadoussac, en Canadá
Tadoussac

Tadoussac y nuestra peor experiencia gastronómica

Casas típicas del norte de Canadá, en Tadoussac

En nuestro día 5 en Canadá, tras pasar un rato en Sainte-Rose-du-Nord, seguimos bordeando el Fiordo del Saguenay por su orilla norte en dirección al famoso pueblo de las ballenas: Tadoussac. Nuestra idea era llegar con tiempo suficiente para pasear y comer algo antes de subir al barco, que salía a las 16:30 h.

Sin embargo, nos costó bastante encontrar un lugar para comer, ya que muchos locales estaban cerrados a esa hora. Como teníamos prisa, buscamos una opción rápida en la calle principal, la Rue des Pionniers. Entramos en la Epicerie Lavoie, un establecimiento que cuenta también con una pequeña tienda de alimentación contigua.

Sólo servían pizzas y pollo frito, algo que en principio nos pareció suficiente para salir del paso. Tenía muy buenas valoraciones en TripAdvisor, así que esperábamos algo mejor de lo que finalmente encontramos. Pese a ser un local de comida rápida, el servicio fue desesperadamente lento, la calidad dejó mucho que desear y el precio no fue precisamente económico.

Os aseguro que no somos nada delicados con la comida. Nos adaptamos a casi cualquier cosa, especialmente cuando vamos con el tiempo justo, pero éste se convirtió en el peor lugar donde comimos en todo el viaje. Nuestra experiencia fue negativa, aunque curiosamente otros viajeros parecen opinar lo contrario. Si acabáis yendo por falta de alternativas, juzgad por vosotros mismos, pero nosotros, desde luego, no os lo recomendamos.

Casas típicas  entre la niebla en el norte de Canadá, en Tadoussac
Pension en una casa típica de Tadoussac, en Canadá

La excursión de las ballenas: El Capitán Pescanova en la niebla

Al llegar al pueblo la lluvia había cesado (y por suerte no volvió a aparecer), pero a cambio nos recibió una niebla muy densa que lo cubría prácticamente todo. Como todavía quedaban unas horas para la salida del barco, seguíamos esperanzados en que la niebla se disipase, pero no fue así.

Iglesia en Tadoussac, Canadá, rodeada de niebla
Vista de la playa de Tadoussac donde se aprecia que la densa niebla no permite ver prácticamente nada

Yo había reservado la excursión en zodiac con una duración de dos horas. Hay otras de tres horas y también las hay en barcos más grandes, pero había leído que las zodiac, al ser más pequeñas, podían acercarse un poco más a las ballenas. Sin embargo, mi sorpresa fue que estas lanchas no eran exactamente como yo imaginaba. Eran más bien como un barco pequeño con asientos individuales (parecidos a los que hay en la parte superior de las embarcaciones turísticas que estamos acostumbrados a ver en España), pero rodeados por una estructura de goma típica de lo que entendemos por una zodiac. Algo extraño para nosotros, la verdad.

Tras comparar todos los tours, finalmente reservé a través de GetYourGuide, porque tenía un precio bastante competitivo comparado con otras. Sin embargo, esta excursión en general es cara. Si quieres reservar tú también esta excursión a través de esta plataforma, aquí te dejo el enlace, para que te sea más cómodo. Podrás reservar la nuestra, de 2 horas, o cualquiera de las que se te ofrecen aquí y que más se adapte a tus necesidades excursión de avistamiento de ballenas

Puerto de Tadoussac, donde se aprecia que la densa niebla no permite ver prácticamente nada

A pesar de la niebla, allá que fuimos a la caseta donde nos esperaban las ropas que nos proporcionaba la empresa. Nos pusieron unos trajes impermeables de color naranja que nos protegerían del frío.

Piernas de tres personas vestidas con el traje color naranja de las excursiones para avistar ballenas en Tadoussac, Canadá

Cuando vi a mi marido, sólo pude pensar en el Capitán Pescanova. Los más jóvenes quizás no sepáis de qué hablo, pero los de mi generación seguro que me entendéis a la perfección. ¡Cómo nos reímos al vernos los cuatro con aquellas pintas!

Hombre vestido con el traje color naranja de las excursiones para avistar ballenas en Tadoussac, Canadá

Frío intenso y un encuentro mágico

Yo ya había leído que en esta excursión se pasaba mucho frío, así que íbamos muy bien equipados: debajo de los trajes naranjas llevábamos térmica y plumífero, y además también llevábamos gorro. Aun así, os aseguro que pasé muchísimo frío. Supongo que la niebla en la que estábamos inmersos lo empeoraba todo, pero en cuanto el barco se adentra en el estuario del Río San Lorenzo (que por su inmensidad parece directamente el mar), la temperatura cae en picado.

Navegamos aproximadamente media hora hacia la zona donde suelen estar las ballenas, con una visibilidad nula. ¡No se veía a más de dos metros de distancia! Al llegar al punto clave, el capitán paró los motores y la guía nos pidió que guardáramos silencio absoluto. Si no podíamos verlas, al menos intentaríamos escucharlas.

Captura de pantalla de Google Maps desde el barco en la excursión para avistar ballenas en Tadoussac, Canadá
Captura de pantalla de Google Maps desde el barco

¡Y vaya si las escuchamos! Cada vez que se oía un resoplido a lo lejos, el barco arrancaba y nos acercábamos hacia el sonido. Y de repente, ¡voilà! Una emergió justo a nuestro lado. Pudimos verla apenas dos segundos, no más. Fue como un espejismo. Todo pasó tan rápido que casi no parecía real. Lo seguimos intentando, pero no hubo más suerte. Sin embargo, sólo con escucharlas ya fue emocionante. Por eso, te animo a que lo intentes a pesar del clima. Quizás tú sí tengas suerte y las veas en todo su esplendor. Vuelve al blog a contárnoslo, por favor.

Mujer y hombre vestidos con el traje color naranja de las excursiones para avistar ballenas en Tadoussac, Canadá

El ferry gratuito y el adiós al Norte

Ya de vuelta en el puerto, comprobamos que la niebla en el pueblo había desaparecido y las casitas de colores se apreciaban en todo su esplendor. Para nosotros, acostumbrados a nuestros paisajes áridos de Almería (que también tienen su encanto, ¡claro que sí!), aquello parecía sacado de un cuento.

Hilera de casas típicas del norte de Canadá junto al Puerto de Tadoussac.

Pusimos nuevamente rumbo al Sur. Al salir del pueblo, dado que hay que cruzar el río y no existe ningún puente, hay que utilizar un sistema de ferry gratuito que conecta las dos orillas en apenas 10 o 15 minutos. Es un ferry enorme en el que caben muchísimos coches. Todo está muy bien organizado, así que no lo veáis como un problema en vuestra ruta. ¡Es parte de la aventura! Yo andaba un poco asustada con el tema antes de verlo, pero es sencillísimo de utilizar.

Como al día siguiente nuestro destino era Quebec y estaba a unas tres horas de Tadoussac, decidimos que era demasiado palizón de kilómetros para un solo día (especialmente conduciendo una sola persona). Así que, para acortar camino al día siguiente, reservé un hotel a unos 40 minutos al sur de Tadoussac.

Fue un acierto total. Nos alojamos en el Motel Horizon 777,  un hotelito precioso con un dueño muy peculiar que nos trató de maravilla y que nos contó historias increíbles sobre su vida en Camboya.

Un alojamiento con secreto: El Motel Horizon 777

Es un hotelito de tres estrellas situado en la misma carretera que une Tadoussac con Quebec. Está situado en el municipio de Saint-Siméon, justo en el corazón de la maravillosa región de Charlevoix

El Horizon 777 se trata de una gran casa de madera abuhardillada con muchísimo encanto que esconde un secreto: cuando llegas, no se intuye el espectacular jardín que tiene en la parte trasera. Desde allí, las habitaciones dan directamente a una panorámica maravillosa: a lo lejos, tras un frondoso bosque, se divisa el Río San Lorenzo, tan imponente como siempre. En las fotos que os dejo a continuación, con un día de sol espectacular, podréis apreciarlo por vosotros mismos.

Mujer sentada en un banco de madera en el jardín del Motel Horizon, en Saint-Siméon, Canadá
Vista del jardín del Motel Horizon, en Saint-Siméon, Canadá, desde una de las ventanas de las habitaciones

Un anfitrión inolvidable

El dueño del hotel —que lo mismo te recibe en recepción que te sirve el desayuno— es una persona de lo más peculiar. Nos contó que durante seis meses al año se traslada a Camboya, donde también gestiona un pequeño alojamiento. Ha vivido muchísimos años en el sudeste asiático recorriendo diferentes países que conoce al dedillo, por lo que aprovechó para darnos útiles consejos para nuestros futuros viajes.

Es un personaje fascinante y, si alguno de vosotros decide alojarse en su Motel, me encantaría que volviera por aquí para contarme qué tal fue su experiencia

Edificio y jardín del Motel Horizon, en Saint-Siméon, Canadá, con butacas de madera alrededor de un brasero de leña

No os perdáis nuestra aventura del día siguiente en Las Cataratas de Montmorency y su espeluznante tirolina

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