Fiordo del Saguenay en St-Rose-du-Nord: ten suerte
¿Quieres contemplar las mejores vistas del Fiordo del Saguenay? Para en Sainte-Rose-du-Nord y ten más suerte que nosotros

📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!
En nuestro día 5 en Canadá, y tal como habíamos visto en la predicción del tiempo, amaneció lloviendo. No era una lluvia torrencial, pero tampoco un simple chispeo. Era de ésas que sabes que te van a acabar estropeando los planes. Pero bueno, es lo que tiene viajar a esta clase de países: ya se sabe que el verde no se mantiene solo. Lo afrontamos con buena cara, pues no nos quedaba otra.
Ese día salimos buscando ballenas y para ello nos dirigimos a Tadoussac. Pero a mitad de camino estaba un pueblo del que había leído mucho y no me lo quería perder: Sainte-Rose-du-Nord. Como sabíamos que era un punto estratégico para contemplar el Fiordo del Saguenay en todo su esplendor, era un imprescindible en nuestra ruta
Tras el entrañable encuentro con nuestros amigos bolivianos en el Lac-Bouchette, pusimos rumbo a Tadoussac.
Sainte-Rose-du-Nord: Un pueblo de colores entre la niebla

Nuestra única parada prevista antes de llegar a Tadoussac era Sainte-Rose-du-Nord. Había leído que es un pueblo con unas vistas espectaculares al Fiordo del Saguenay, pero ya sospechábamos que con este tiempo la experiencia no sería la misma.
Tardamos unas dos horas en llegar, pero el trayecto fue un espectáculo en sí mismo, a pesar de la fina lluvia. Por el camino fuimos admirando el paisaje, repleto de casas de madera preciosas, de ésas con porche en la puerta con su mecedora.
El pueblo es muy bonito y auténtico, lleno de esas casitas de madera de colores tan típicas de esta parte del país. Pero entre la lluvia y la niebla que cubría gran parte del paisaje, apenas pudimos disfrutar de las vistas al Fiordo. Fue una pena, porque se intuía que con sol el paisaje sería espectacular, pero ese día no tuvimos suerte. Aprovechamos para estirar las piernas y tomar un café antes de seguir la ruta.


A pesar del mal tiempo, el trayecto en coche seguía siendo increíble. Atravesamos zonas de vegetación exuberante y, para mí, fueron los paisajes de bosque más bonitos de todo el viaje por Canadá. Si con lluvia y el cielo gris ya impresionaban, no me quiero ni imaginar lo que debe de ser verlos en un día soleado. Si vais por allí, espero que tengáis mejor tiempo que yo para disfrutarlos al 100%.
No te pierdas nuestra aventura en Tadoussac buscando ballenas