¿Alquilar coche en el Este de Canadá? No lo dudes: sí
Al comenzar a planificar un viaje por libre de esta envergadura, lo primero que te preguntas es si puedes moverte en transporte público, o por el contrario, conviene alquilar un coche. En el caso de Este de Canadá, la respuesta es un sí rotundo a esto último. Sólo con coche de alquiler dispondrás de una libertad absoluta para visitar lugares a los que es muy difícil acceder en transporte público. Además, podrás planificarlo sin estar sujeto a unos horarios concretos.
Nosotros lo alquilamos con la compañía Herz a través de Rentalcars, y acabamos muy contentos. Tuvimos un problema con el coche a mitad de viaje, y Herz nos lo cambió por otro al instante. Pero eso ya te lo contaré más adelante….

📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!
Índice
Comienza el viaje: vuelos con Air Transat
Alquiler de coche en el propio aeropuerto
Hôtel Le Rivage y el «dilema» de la Poutine
Naturaleza para combatir el Jet Lag
Comienza el viaje: vuelos con Air Transat
¡Por fin llegó el día! Nuestro viaje comenzó en el aeropuerto de Málaga, con un vuelo directo a Montreal. Tras ocho horas de trayecto, aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Pierre Elliott Trudeau de Montreal. Volamos con Air Transat, una compañía con precios sensacionales que ofrece esta ruta directa desde Málaga en temporada de verano. ¡Una opción comodísima para los que vivimos en el sur!

Nota para viajeros: Si no voláis desde el sur, Air Transat también opera vuelos directos a Montreal desde Madrid y Barcelona durante gran parte del año, así que es una opción a tener muy en cuenta desde los principales aeropuertos de España.
Despegamos a las 9:30 h de la mañana y, debido a la diferencia horaria (seis horas menos que en España), aterrizamos allí a las 12:30 h del mediodía. ¡Teníamos aún casi todo el día por delante!
Alquiler de coche en el propio aeropuerto
Tras recoger el equipaje, fuimos directos a la zona de alquiler de coches. Llevábamos la reserva hecha desde España y la verdad es que fue bastante barato, ya que la hicimos con mucha antelación.
Eso sí, la paciencia es clave: tardaron bastante en darnos el coche y, entre trámites y maletas, no llegamos al hotel hasta las 15:30 h.
💡 Tip de ahorro: Si comparáis precios con antelación, alquilar coche en Canadá es la mejor formas de moveros con libertad sin que el presupuesto se dispare.
Hôtel Le Rivage y el «dilema» de la Poutine

Nos instalamos en el Hôtel Le Rivage, un sitio muy bonito y con un desayuno de gran calidad. Se encuentra en el pueblo de Rosemère, a sólo 33 kms de Montreal, así que se trata de un lugar estratégico. No sólo se encuentra cerca de la ciudad, sino que también lo está del Parque Omega y de Mont-Tremblant. Por eso lo encontré el lugar ideal para alojarnos los primeros días


📍 Ojo con el mapa: Si vais a buscarlo en Google Maps para llegar, es muy probable que lo encontréis como «Les Finlandais» o asociado a su Spa Finlandais. No os asustéis si el nombre no coincide exactamente con el de la reserva; es el mismo sitio y la ubicación es inmejorable.

Aunque allí eran las tres y media de la tarde, nuestro reloj biológico ya marcaba las 9 y media de la noche y el cansancio empezaba a asomar.
Salimos a comer por los alrededores y nos decantamos por un sitio de hamburguesas. Fue aquí donde tuvimos nuestro primer «choque gastronómico» con la famosa Poutine (patatas fritas con queso y salsa gravy). Por probar lo típico, las pedimos en lugar de las patatas normales, pero nos defraudaron, para ser sinceros.

No sabíamos si era ese sitio en concreto o si era el plato en sí, así que decidimos darle otra oportunidad a lo largo del viaje.
Alerta de spoiler: Nuestro criterio no cambió. ¡Seguimos siendo fieles a las patatas de siempre!

Naturaleza para combatir el Jet Lag
Para no rendirnos tan pronto al sueño y adaptarnos al nuevo horario, fuimos a dar un paseo. Había leído que a sólo un kilómetro había un pantano rodeado de vegetación exuberante, así que allá que fuimos para estirar las piernas y respirar aire puro.



Fue un paseo precioso, pero a las 8 de la tarde (las 2 de la madrugada en España), el cuerpo dijo: «basta». Nos fuimos a dormir con una sonrisa: ¡al día siguiente empezaba la aventura de verdad!

No te pierdas nuestro siguiente día: Montreal, una ciudad de contrastes , ¡y de escaleras!