Valladolid: ¿Un «Pueblo Mágico» imprescindible o sobrevalorado?
¿Vas a viajar por la zona y te preguntas si merece la pena pararte en Valladolid, el famoso Pueblo Mágico mexicano?
Al igual que me ocurrió con la visita a Playa del Carmen, mis impresiones sobre Valladolid vienen con un matiz importante: sólo estuvimos allí una hora. Por lo tanto, lo que os puedo contar son únicamente mis impresiones segadas y lógicamente limitadas.
Visitamos Valladolid como lo hace la gran mayoría de la gente: en una parada táctica de la excursión a Chichén Itzá desde la Riviera Maya. Casi todos los tours organizados incluyen una parada de unos 45-60 minutos en esta ciudad a la vuelta del complejo arqueológico y justo antes de ir a refrescarte a un cenote. Nuestra excursión también lo hacía.
En casi todas las guías y blogs que yo había leído antes de realizar el viaje, pintan a Valladolid como un «Pueblo Mágico» maravilloso (ya sabéis que esta etiqueta en México se le da a las localidades que conservan el arte colonial español), destacando sus casonas de colores, su historia y su ambiente.

Sin embargo, si os digo la verdad, a nosotros no nos terminó de deslumbrar. Es un lugar agradable para dar un paseo rápido si vais con tiempo de sobra, pero en nuestra opinión no lo consideramos una parada imprescindible si vais con el tiempo justo.
Obviamente, si la visitas como parte de un tour, no podrás decidir si parar o no. Este consejo lo doy para aquéllos que vayan por libre, con coche de alquiler.
El factor clave: El calor asfixiante
Para ser totalmente justa con el lugar, hay que añadir un condicionante enorme: el calor sofocante que hacía. No creo que fuera un día extraordinario ni mucho menos. Es el calor normal en esta zona en el mes de julio, así que ve preparado si visitas la ciudad en verano.
En cuanto llevábamos 20 minutos caminando, nuestro único objetivo era meternos en cualquier sitio a refrescarnos. Y, seamos sinceros, cuando la temperatura aprieta de esa manera es muy difícil disfrutar de un destino. Por eso, tras recorrer 3 calles, acabamos en un bar tomando una Coca-Cola bien fresquita.
Lo que vimos en nuestro paseo
El autobús de la excursión nos dejó en la plaza principal, que cuenta con un pequeño parque, bastante agradable y con una estatua en el centro de una mujer típica mexicana.

Justo al lado se encuentra la iglesia colonial de San Servacio. Por fuera no está mal, conserva su fachada colonial y tiene su encanto fotográfico. Sin embargo, por dentro está muy deteriorada, con desconchones en las paredes, falta de pintura y una decoración muy sobria. En nuestra opinión, el interior no tiene prácticamente nada destacable.

En la siguiente foto de su interior no se aprecia el estado en el que se encuentra, pero os aseguro que fue una pena verla en ese estado tan dejado. Pero bueno, me imagino que con las necesidades que habrá en la ciudad, habrá seguramente otras cosas más imprescindibles en las que gastar el dinero público.

Respecto a las famosas casas coloridas que rodean la plaza principal y sus calles cercanas, tienen un toque bonito y fotogénico. Son muy coquetas, la verdad.

Eso sí, algunas de las casas en calles muy cercanas a la plaza estaban también deterioradas, lo que le quitaba encanto al conjunto de la calle.

Mi veredicto
Dicho todo lo anterior, es evidente que una hora no basta para conocer para nada una ciudad ni para juzgar todo el encanto que tienen los «Pueblos Mágicos» de México. En nuestro caso, entre las prisas del tour y el calor, la visita se nos quedó en algo muy anecdótico.
Obviamente el pueblo tiene su encanto colonial, no quiero que se me malinterprete. Quizás no pudimos disfrutarlo ni apreciar los detalles como se merece el lugar por las circunstancias de nuestra breve visita.
Si el clima acompaña, es una parada muy agradable de una hora para estirar las piernas, sacar un par de fotos bonitas y romper el trayecto de vuelta de Chichén Itzá. Sin embargo, si cuentas con el tiempo justo en tu viaje, no lo consideraríamos un destino imprescindible que tengas que incluir sí o sí en la ruta.