Lo que esconde el Lac-Bouchette
¿Buscas un lugar donde dormir en tu camino al norte de Quebec? Hazlo junto al Lac-Bouchette, te aseguro que no te vas a arrepentir. Sigue leyendo y descubrirás el secreto que esconde

📍 Antes de proseguir: Este post forma parte de nuestra Ruta de 14 días por el Este de Canadá: Guía real de Tadoussac a Niágara. ¡Échale un vistazo para ver el itinerario completo!
En nuestro día 4 en Canadá, embriagados con tanta belleza tras pasar la mañana en el Parque Nacional de La Mauricie, seguimos hacia el norte. De nuevo, os reitero: llenad el tanque de combustible, porque en este trayecto las gasolineras brillan por su ausencia.
Por el camino, los lagos son incontables. A uno y otro lado de la carretera no parábamos de girar la cabeza como en un partido de tenis.
Para dormir, busqué un lugar a menos de tres horas de la salida del Parque la Mauricie para evitarle a mi marido una paliza de kilómetros innecesaria. Así encontré el Hotel Ermitage Saint-Antoine, en Lac Bouchette. Cumplía mis dos requisitos: precio excelente y ubicación perfecta, a medio camino hacia nuestro siguiente destino: Tadoussac.
Un acierto inesperado y el reto del idioma

Sabíamos que era un lugar de retiro espiritual que también funcionaba como hotel. Aunque nos pareció una elección algo «curiosa», decidimos arriesgarnos porque además de precio y ubicación, también tenía restaurante propio, lo que nos venía muy bien para no andar buscando uno para la cena. Tened en cuenta que en mitad de la naturaleza, con una densidad de población tan baja, no abundan los restaurantes.
Fue un acierto total. Se respiraba una paz absoluta frente a un lago precioso.


Aquí vivimos el único pequeño «problema» con el idioma: fuera de las zonas turísticas, el inglés no está tan extendido en la provincia de Quebec. El personal sólo hablaba francés, y aunque fueron encantadores, en la cena tuvo que ayudarnos otra cliente haciendo de traductora. En cualquier caso, hoy en día con los traductores de internet, tampoco habría sido un problema.
Un encuentro que llega al corazón en el corazón del Lac-Bouchette

A la mañana siguiente vivimos uno de esos momentos que hacen especial un viaje. En el desayuno, nos pidieron con gestos que esperáramos y apareció un señor acompañado de un matrimonio de Bolivia que trabajaba allí. Al parecer, se había corrido la voz de que había una familia de España —algo poco habitual por allí— y querían que pudiéramos hablar en nuestro propio idioma.
Pasamos un rato maravilloso hablando con ellos. Nos contaron su historia, el motivo de su emigración a un lugar tan diferente al suyo. Se notaba que eran personas muy cultas que por circunstancias de la vida se habían visto obligadas a cambiar de país y trabajar en lo que pudieran. Estaban muy agradecidos a Canadá por la oportunidad que les había dado.
Tras hablar de diversos temas en el poco rato que tuvimos, les acabamos contando que el coche nos había dado un aviso de avería. Fueron tan amables, que nos dieron su teléfono personal por si se nos rompía y teníamos problemas con el idioma o de cualquier otro tipo. Si alguno de los que leéis este blog decidís alojaros allí y siguen trabajando en el hotel, por favor, decidles que les seguimos estamos muy agradecidos y que conversar ese rato con ellos fue un momento muy especial
Espero haber sido de los primeros españoles en descubrir este lugar, ¡pero ojalá no seamos los últimos!
Consejo final: Si buscáis un lugar especial en el que hospedarse cerca de Lac Bouchette, el Ermitage Saint-Antoine es, sin duda, la mejor elección por paz y precio (y porque allí estaban muy felices nuestros amigos bolivianos, señal de que los tratan muy bien).
No te pierdas nuestro siguiente día en el Fiordo del Saguenay desde Sainte Rose du Nord